Igual la solución está en la creatividad
Navegando por ahí me encuentro dos campañas de exterior muy distintas y que no tienen nada que ver una con otra salvo eso, que son de exterior.
La primera es una reacción a un decreto municipal aprobado en Auckland (Nueva Zelanda), el cuál prohíbe de un plumazo las vallas publicitarias en la ciudad. La reacción, por supuesto, fue inmediata por parte de la Asociación de Agencias de Comunicación de Nueva Zelanda que, junto con la empresa de publicidad exterior Oggi encargan a DDB New Sealand esta campaña para protestar.
Así que con el lema “Say No to No Billboards” lanzan esta campaña de vallas en la que intentan reflejar lo “fea” que es la fachada en la que están colocadas recreándola. O sea: las vallas deben ser permitidas pq las paredes en las que las ponemos son un asquito de todas formas.
Esta es la campaña:
Por otra parte encontramos esta campaña exterior para Lipton:
Es decir, una campaña exterior al margen de vallas publicitarias con una carga invasiva mucho menor que la de una valla por muy bien integrada que esta esté.
Es cierto que hay que replantearse hasta que punto la publicidad tiene derecho a ocupar espacios públicos (al respecto recomiendo, a título personal, la lectura de NO LOGO de Naomi Klein), qué nivel de invasión estamos dispuestos/as a permitir… pero viendo estas dos campañas parecería que el problema no está tanto en el “qué” sino en el “cómo”, que la creatividad puede paliar e incluso cambiar la imagen que tenemos de una determinada campaña o de la publicidad en general. No estoy muy seguro de esta afirmación así que me gustaría que alguien cambiara pareceres al respecto.
Se que NO me gusta encontrarme vallas en determinados sitios; creo que la publicidad debe, por supuesto, llamar la atención pero tb creo que hay que legislar al respecto de qué espacio público estamos dispuestos/as a conceder a la publicidad… en fin… ¿Q pensais?
Hemos visto estas dos campañas en: brainstorm9








